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miércoles, 2 de septiembre de 2009

O PAXARIÑO


A princesa dos pés descalzos.



Bonito, non?


Naceu en A Barraca, a un tiro de pedra da vila alaricana, dous anos despois ca min. Iba a diario ó colexio salesiano, onde alguén tivo a percepción de verlle parecido a unha desas pequenas e ledas criaturas. El gosta de viaxar e andar por camiños inexplorados. Abandonou o seminario salesiano pola universidade, deu clases i está xubilado...


Pobreza, tecnoloxía, suntuosidade...



Contra a escaseza ou careza dos solares, palafitos


Nació en A Barraca, a un tiro de piedra de la villa alaricana, dos años más tarde que yo. Iba a diario al colegio salesiano, donde alguien tuvo la percepción de verle parecido a una de esas pequeñas y alegres criaturas. Le gusta viajar y andar por caminos inexplorados. Abandonó el seminario salesiano por la universidad, dio clases y está jubilado...


Unha boa pescata de anguilas.



Non parecen desnut
ridos, pero...

Coñecino cando de rapaz estivo unha tempadiña onda sua tía de Vilar de Flores, de onde era nativa a sua nai. Coma case tódolos anos estivo uns dias en A Barraca, e, coma case todos, veume facer unha visita. Deixoume fotos das suas últimas viaxes: á illa de Borneo e á praia das Catedrais. Grazas, Manolo, e non esquezas de voltar anque inevitabelmente non nos atopes a todos. Unha aperta.


O tipo barbado é Manuel Suárez, "O paxariño".



Esta é unha "lagartiña" do país.


Le conocí cuando de niño estuvo una temporada en casa de su tía de Vilar de Flores, de donde era nativa su madre. Como casi todos los años estuvo unos dias en A Barraca, y, como casi todos, vino a hacerme una visita. Me dejó fotos de sus últimos viajes: a la isla de Borneo y a la playa de las Catedrales. Grazas, Manolo, y no te olvides de volver aunque inevitablemente no nos encuentres a todos. Un abrazo.


Anuncio dunha especie de reserva de paxaros en Sabah, Borneo, onde hai unha torre para observalos.


Esta parece que é unha casa comunitaria.

domingo, 25 de enero de 2009

Preparando unha viaxe








Foto: O que escribe con bastante máis pelo e menos anos ó lado da vella "pota", en O Pasaxe (A Guarda).






















Foto: De pe, Mini e outro compañeiro de "Fuxan os ventos", e Laura, de O Barco.
Tumbados: O meu amigo Xocas i eu ca miña primeira cadeira de rodas no colexio Virgen Milagrosa de BUEU.







A miña irmá Lucía, que vive en Burgos, danlle agora vacacións e, xunto co seu marido, ven disfrutalas comigo. Como en Vilar de Flores hai pouco en que pasalo tempo, i eu tiña ganas de ir dar unha volta por aí, i especialmente a A Guarda, collín unha habitación nun hotel, e o martes sairemos non sei si de viaxe de vacacións ou de aventuras, en vistas do tempo que fai. Para preparar a viaxe chamei a Información, no concello de A Guarda, onde me atendeu moi ben Rosalía, e deume noticias de "Pirucho"

Na década dos setenta, a Asociación "Auxilia" tivo varios anos as colonias de verán no antigo colexio dos Xesuítas, sito en O Pasaxe, a escasos 2 km de A Guarda e ó pé do río Miño. Daquela xuntabámonos xente de Lugo, Ourense e Pontevedra, polo que eran bastante numerosas. Os monitores eran rapaces e rapazas dos últimos cursos de Bacharelato, sempre rebuldeiros e animosos, que estaban dispostos a empuxar as nosas cadeiras (naquelas datas ningún tiña cadeira eléctrica) despois de axudar na cociña, facer as camas, limpar, lavar, etc.

Un ano, coido que para organizarse, xa que á hora de saír, pola tarde, non era raro que faltase algún monitor, puxeron unha pizarra no claustro para que os minusválidos que quixesen saír escribisen o seu nome e a onde querían ir. Eu, que estaba en plan rebelde (aquel ano, excepcionalmente, coido que tiñamos 3 curas) díxenlle a un monitor que puxese no encerado "BARRA AMERICANA" e, debaixo, o meu nome; deseguida, outros dous nomes apareceron xunto ó meu. O cura de Vigo tiña unha furgoneta que usaba para as compras da cociña e algún outro servizo. Un monitor pedíulle que nos levase, e dixo que el só nos levaba deica A Guarda. Saímos á media tarde, deseguida entramos nun bar, pedimos unha baralla, unhas luras fritas e unha botella de viño para facer tempo, xa que tiñamos a cea encargada. Cando nos pareceu fomos ó mesón, onde quedaramos co chófer e dono do autobús ("Pirucho") que nos levaba de excursión, un home sempre disposto a botar unha man coas cadeiras de rodas. El e a súa dona acompañáronnos na cea, e despois de rematar, despedímonos deles e aínda fomos tomar algo a unha discoteca na que estabamos invitados un día da semana, e da que só recordo que tiña un nome exótico e unha longa escalinata de acceso.

De "barra americana", nada de nada; pero os demáis compañeiros non o sabían, e máis de ún anduvo uns días facéndonos preguntas capciosas.

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A mi hermana Lucía, que vive en Burgos, le dan ahora vacaciones y, en compañía de su marido, vendrá a disfrutarlas conmigo. Como en Vilar de Flores no hay mucho con quien pasar el rato, y yo tengo ganas de ir a dar una vuelta por ahí, especialmente a A Guarda, reservé una habitación en un hotel, y el martes saldremos, no sé si de viaje de vacaciones o de aventuras, a la vista del tempo que disfrutamos. Para preparar este viaje llamé a Información, en el ayuntamiento de A Guarda, donde me atendió muy bien Rosalía, y me dió noticias de "Pirucho"

En la década de los setenta, la Asociación "Auxilia" tuvo varios años las colonias de verano en el antiguo colegio de los jesuítas, sito en O Pasaxe, a escasos 2 km de A Guarda, a orillas del río Miño. En aquella época nos juntábamos gente de Lugo, Ourense y Pontevedra, por lo que eran bastante numerosas. Los monitores eran chicos y chicas de los últimos cursos de Bachillerato, siempre bulliciosos y animosos, que estaban dispuestos a empujar nuestras sillas (en aquellas fechas ninguno de nosotros tenía silla de motor) después de ayudar en la cocina, hacer camas, limpiar, lavar, etc.

Un año, me imagino que para organizarse, ya que a la hora de salir, por la tarde, no era raro que faltase algún monitor, pusieron una pizarra en el claustro para que los minusválidos que quisieran salir escribiesen su nombre y a donde querían ir. Yo, que estaba en plan rebelde (aquel año, excepcionalmente, creo que teníamos 3 curas) le dije a un monitor que pusiera en el encerado "BARRA AMERICANA" y, debajo, mi nombre; pronto aparecieron otros dos junto al mío. El cura de Vigo tenía una furgoneta que usaba para el aprovisionamiento y algún otro servicio. Un monitor le pidió que nos llevase, y respondió que sólo nos llevaba hasta A Guarda. Salimos a media tarde, a continuación entramos en un bar, pedimos una baraja, unos calamares fritos y una botella de vino para hacer tiempo, puesto que teníamos la cena encargada. Cuando nos pareció bien fuimos al mesón, donde habíamos quedado con el chófer y dueño del autobús ("Pirucho") que nos llevaba de excursión, siempre dispuesto a echar una mano con las sillas de ruedas. El y su mujer nos acompañaron en la cena; al terminar nos despedimos de ellos y todavía fuimos tomar algo a una discoteca en la que estábamos invitados un día determinado de la semana, y de la que sólo recuerdo que tenía un nombre exótico y una larga escalinata para acceder a ella.

De "barra americana", nada de nada; pero los demás compañeros no lo sabían, y más de uno estuvo unos días haciéndonos preguntas capciosas.

martes, 6 de enero de 2009

Día de Reyes

Esta noche hablaron en un programa de la Radio Galega de cómo eran agasajados por los Reyes los niños de la posguerra. Decía el Sr. Maneiro que, simplemente, no había tales Reyes ni regalos de ningún tipo, y que los niños tenían los juguetes que ellos mismos se confeccionaban, o les confeccionaban los mayores cuando aquellos eran muy pequeños. Yo corroboro lo dicho por el Sr Maneiro; si acaso, nos dejaban en el zapato un puñado de higos pasos.
Avanzados los cincuenta, empezaron los Reyes tímidamente a dejar un silbato de hojalata, una flauta, una muñeca... pero generalmente se trataba de algo más práctico, como un pañuelo o unos calcetines. Nuestros primeros juguetes eran carros confeccionados con la raíz o bulbo del nabo, planta que se cultivaba para alimento de animales y personas, y unos palitos para el eje y la lanza o "cabezallo"; también, cuando se encontraba una lata oblonga de sardinas, se le hacía un agujerito en un extremo, se enhebraba y ataba una cuerda, y luego se arrastraba cargada de tierra o piedrecitas. Con dos palos se hacía el "palau" y la "billarda", con los que se jugaba entre dos o más jugadores. Y con la raíz del brezo se hacían bolas de poco más de 2 cm de diámetro para jugar a "o bugallo", y los más niños cogían unas bolas con picos de un árbol, se le recortaban los picos y se utilizaban para jugar a lo mismo.
El recuerdo que yo tengo de mis primeros juguetes "valiosos" son un carro de madera y una pelota de goma. El carro me lo hizo otro chico mayor; no era grande, pero estaba muy bien hecho y con todas las piezas que tenían los carros de vacas. La pelota me la compraron mis padres a fuerza de caerles pesado. No tendría 10 cm de diámetro, pero estaba encantado con ella. No me duró mucho: estando en un prado recién segado, la cogió uno de los segadores, le dió un patadón hacia arriba y se abrió, no sé si al caer en un tallo rígido o de la patada.

El primer dinero que yo me "gané" fueron 5 ptas, además del desayuno, que me dieron mis tíos por ir a llevarles antes de ir a la escuela unos palos de sauce que les regalaba mi padre, y ellos necesitaban para que el cestero les hiciese canastas. Entre nuestros pueblos hay unos 2 km. Cuando pasado algún tiempo le pregunté a mi madre por ese dinero, me contestó: Con eso te compré una camiseta de felpa, que te hacía falta, y aún tuve que poner yo 2 ptas. Y pensar que muchos mozos de hoy en día se ganan el sueldo y siguen viviendo gratis en casa de sus padres...

sábado, 13 de diciembre de 2008

LEMBRANZAS DE RETAGARDA

Unha mañá estendeuse a nova de que na curva de Desder, nas lindes entre Allariz e Xunqueira de Ambía, apareceran tres cadavres cumprindo as promesas ou amenazas dun temido falanxista que en máis dunha ocasión prometera ós de Requeixo "calquera día tráiovos carne fresca". A xente correu cara alá; a maioría voltaba para as súas casas coa cabeza gacha, espantados, comentando que do pescozo dun deles colgaba un escapulario... O cura de Requeixo mandou recollelos e tívolles o enterro. Coido que no libro-rexistro da parroquia deixaría algunha anotación ó respecto.


O que antecede eran parte dos recordos que tiña a miña nai do tempo da guerra. Tamén
me contaba que en Xunqueira había un home destacado que chegou a Alcalde, e logo
que estalou a guerra, foi detido por ser de esquerdas ou nazonalista, e fusilado.
Contaba que se chamaba Aníbal Lamas, e que era moi valente. Cando estaba diante do
pelotón negouse a que lle vendasen os ollos, xa que quería ver de frente a quen lle
disparaba. Como derradeira gracia pedíu que lle deixasen fumar o último cigarro, e
cando ía polo medio, deulle unha longa calada, tirouno ó chan, e, "¡disparade, covardes!", berrou.

No libro "Arraianos", de Méndez Ferrín, hai un conto, "O militante fantasía", no que se lembra iste mesmo episodio da incivil guerra.


Non quero pensar que iste é o trato que don Manuel desexaría para os nazonalistas. Tampouco entendo que os contrapoña á defensa de España.